Me gusta su físico, especialmente su cara, también sus manos y sus piernas. Me gusta también ese misterio que le inventé.

"La vecina orilla" - Mario Benedetti (via viejaculturafrita)

La línea que me separa de ti es tan corta, me bastaría estirar la mano y hacerte perder la razón, cometer las locuras que nadie imagina, hacerte pecar en mi piel.
La línea que me separa de ti es tan invisible, bastaría con acercar mis labios hasta tu boca y con una plegaria dulce, hacer que me beses.
La línea que me aleja de ti, lleva un letrero grande “Cuidado, peligro inminente, aléjese.”
La línea que me aleja de ti, bien podría convertirse en un círculo y rodear tu cuerpo o tu sexo, qué más da. Acercarme aunque me queme, juntar mis manos a tu piel y deslizar mi lengua por tu cuello. Cruzar todas las barreras y llegar lejos, sobre tu cuerpo, llenando de caricias tu carne, hablando en el silencio que la intimidad regala, gimiendo tu nombre sin dar oportunidad que diga el mío. Perder la compostura, en la cama no sirven los buenos modales. Muérdeme, tómame, acábame de un trago y luego lléname de ti.
La línea que me aleja de ti es tan fina, como lo es la ropa cuando me llenan las ganas y me insinúas las tuyas. Tan frágil como lo es tu fuerza de voluntad si mis manos hurgan bajo tu playera, bajo tu pantalón. La línea que me aleja de ti es casi inexistente, tanto que si me sigues tentando… no existirá más.